14 octubre 2009

Manifiesto



Los adherentes a este manifiesto hacemos del conocimiento público este pentálogo, antes de que el destino nos alcance y nuestros sólidos principios sean menos sólidos de lo que solían ser al principio.


1. Revalorar la técnica en el oficio del dibujante

En un momento histórico en el que la sintaxis visual ha cedido terreno ante la hegemonía de la inmediatez y el puro hedonismo tecnológico, disentimos estilísticamente de quienes han hecho a un lado cierto axioma que aún vale la pena suscribir -y suscribimos-: “la forma es fondo”.


2. Desalentar el culto a la personalidad y la sacralización del estilo

Así como una sociedad capitalista concentra en manos de unos cuantos la riqueza material a costa de legiones de pobres, en el ámbito cultural ocurre un fenómeno similar (no en vano la cultura es una proyección de la psique de los pueblos).

Se pretende que el talento reside -misteriosa e inescrutablemente- en unos cuantos elegidos, y que fuera de esa elite al resto de la sociedad corresponde el papel de fanática grey. Una visión reduccionista que sólo conviene a divas, mercaderes y lectores pasivos.

La democratización de la cultura debe comenzar por la noción de que el quehacer del creador no es más o menos importante, sino complementario al de cualquier otro miembro del cuerpo social.


3. Cultivar la reflexión y la crítica como parte integral del dibujo

Pese a la idea imperante de que el dibujo carece o es independiente del discurso, nosotros afirmamos que no existe un sólo trazo que no tenga detrás de sí una historia, una reflexión o una tensión emocional. La representación gráfica no tiene sentido sin las ideas que fluyen secretamente debajo de su dermis bidimensional.

Las ideas son al dibujo lo que el alma es al cuerpo humano; así de trillado, inexacto e irrefutable.

Pero las ideas (los bocetos y apuntes de la mente) no se desarrollan pos sí solas. Hace falta ejercitar los músculos del cerebro tanto como hacemos con los del brazo y la mano.


4. No desvincularse de la realidad política y social

Entendemos que el dibujo debe hablar en todo momento del contexto propio de cada creador. Los productos de evasión (aquellos cuyo fin último es desvincular sistemáticamente al lector de los fenómenos de la realidad) son la herramienta mas poderosa de toda cultura hegemónica.

Mientras los pueblos sometidos (y el nuestro lo es) adopten como propios los códigos culturales del macho alfa, no habrá otra versión de la realidad que la del conquistador.

Observar con atención y tratar de entender nuestro entorno social y político es -bajo todo punto de vista- un acto de subversión.


5. Utilizar la gráfica como una forma de autoconocimiento

De acuerdo a los cuatro puntos enunciados con anterioridad, el dibujo es una actividad que permite proyectar al ojo público ciertos rasgos emotivos, ideológicos y discursivos particulares. Lo que conocemos como estilo no es sino el resultado identificable de esa manifestación autoral.

En este sentido, la gráfica juega un papel revelador que permite vislumbrar y comprender el mundo interior del dibujante, aún en el orden del subconsciente; luego entonces el dibujante no es sólo un generador de imágenes, sino un productor de cultura y conocimiento.


2 comentarios:

Vco Flew dijo...

Oh, me voy a poner como los que postean en el cádaver y con el Bulbo. ¡Soy primera! :D

Este blog está muy oculto, ¿Por qué?, ahora esparciré la palabra (es decir, el link), porque encuentro su manifiesto lleno de verdad. Yo dibujo. No muy bien, pero considero que todo se puede mejorar. Y más aprendiendo de quienes ya han recorrido un largo camino en este medio y han sabido ver más allá a la hora de tomar un lápiz.
Felicidades. Estaré checando. Y no dejen que este blog se muera. O me enojo. :P

Moramike dijo...

chingon, chingon